3 Tratamientos para el Dolor de Muelas

Como ya hemos visto, el dolor de muelas puede estar producido por múltiples causas, por lo que es fundamental averiguar el motivo por el que ha aparecido para que pueda ser tratado de la manera adecuada.

Para ello, lo más importante es ponerse en manos de un profesional acreditado, en este caso el odontólogo o el dentista. Hay que tratar de evitar siempre la automedicación, ya que ésta puede tener efectos secundarios muy perjudiciales, tanto en la boca como en el aparato digestivo. 


El profesional de la salud dental se encargará de realizar una valoración de la situación y tratará de poner el mejor remedio posible. Entre los tratamientos más frecuentes se encuentran los analgésicos, que actúan directamente sobre el dolor. Además, algunos de éstos tienen propiedades antiinflamatorias, por lo que también son útiles a la hora de reducir los síntomas de la inflamación. Algunos de los más empleados son:

 


1. Paracetamol:
 Es un analgésico de uso muy frecuente. Se suele encontrar en forma de comprimidos, supositorios y en polvo para suspensión entre otros. Su efecto secundario más importante es que puede producir alteraciones en el hígado a dosis altas, por lo que no se recomienda su consumo en personas con problemas en este órgano ni tomar más de 3 gramos diarios, separados en tomas de 1 gramo cada 6 – 8 horas. Conviene consultar al médico en el caso de niños, ancianos, o personas con problemas en el hígado para que ajuste la dosis adecuada.

2. Ibuprofeno: Este analgésico y antiinflamatorio suele encontrarse en forma de comprimidos de 400 miligramos cada uno, considerándose la dosis máxima para adultos tres de estos comprimidos, uno cada 6 u 8 horas. Puede provocar estreñimiento, diarrea, mareos y vómitos, entre otros efectos secundarios.


3. Metamizol:
Se conoce principalmente por Nolotil, uno de sus nombres comerciales. Se presenta generalmente en forma de cápsulas de 575 miligramos de este compuesto. Es el analgésico más potente de este grupo, aunque puede presentar efectos adversos muy serios tales como agranulocitosis o anemia. Además, disminuye la tensión arterial. Debido a todo lo anterior requiere de receta médica para su empleo, y no conviene tomarlo sin supervisión de un profesional sanitario. 


Lo antibióticos son otro tipo de fármacos que se suelen emplear para tratar el dolor de muelas, pero únicamente cuando la causa es una infección. Existen gran cantidad de antibióticos diferentes y cada uno de ellos es específico para un determinado tipo de bacterias, siendo inútiles o muy poco efectivos ante otras.


Es por esto que es imprescindible acudir al dentista o médico a la hora de empezar un tratamiento con antibióticos, ya que uno de los grandes problemas que conlleva su uso indiscriminado es que, además de tomar el medicamento equivocado para la causa de la infección,  puede generar resistencia. Esto significa que al exponerse al fármaco, las bacterias pueden crear formas de protegerse ante los antibióticos y que a la hora de la verdad, cuando provoquen una enfermedad y tratemos de ponerle remedio, no sean eficaces y nos quedemos desprotegidos.


Los tratamientos dentales son aquellos que se practican directamente sobre el diente en las consultas de odontología. Los hay de diversos tipos, desde los empastes dentales, en los que se limpia la cavidad que la caries ha provocado para después rellenarla, hasta la extracción de la pieza dental en los casos más complejos para evitar que el dolor siga afectando al paciente.


Mención especial merecen las endodoncias, un proceso que consiste en quitar de manera parcial o total la pulpa del diente, lo que comúnmente se conoce como matar el nervio, de modo que se alivie el dolor sin la necesidad de eliminar la pieza dental completamente. 

comments powered by Disqus